TRANSFORMAMOS VIDAS

El sueño de Chinchachoma sigue más vivo que nunca, y lo más grande, es que muchos niños y jóvenes transforman su vida gracias a Hogares Calasanz, fieles a la Piedad y las Letras, y con el aval del Espíritu de Dios quien es quien nos protege.

INSPÍRATE

«Si desde los más tiernos años los niños son imbuidos en la piedad y en la letra, ha de esperarse sin ningún género de duda una vida feliz»

 

– SAN JOSÉ DE CALASANZ

 

Detrás de cada niño en situación de calle se esconde una historia de dolor y sufrimiento, un drama personal que de no ser atendido condicionará su existencia. 

En Hogares Calasanz no somos indiferentes ante esta situación. Es una ardua labor que hacemos de la mano de Dios. 

No es una tarea nada fácil, por eso, te invitamos a conocer más de nosotros y a sumarte a esta causa. 

¿cómo lo hacemos?

01.

— Amor incondicional

Es la primera etapa de un niño que ingresa a Hogares y pasa ahí de 4 a 5 años.

 

En esta primera etapa, el niño y/o joven es recibido en la Casa, y se le brindan todos los cuidados, al modo en como un recién nacido empieza a conocer el mundo. Esta etapa es fundamental, ya que aquí se consolida el vínculo afectivo de pertenencia, mediante el cual el niño y joven aprende a vivir en un clima de amor y de armonía. Los educadores asumen el rol de tíos, al modo en como, en una familia, muchas veces el tío es el responsable del acompañamiento. cuando faltan las figuras paternas.

02.

— Amor pedagógico

En el Hogar 2 se continúa el proceso formativo y prácticamente se trabaja con niños-adolescentes, que cursan la secundaria.

En esta segunda etapa, la más larga del proceso, se le conduce al niño y joven a vivir en el amor que busca el bien del otro. Para ello hay que preparar la vida. Los niños y jóvenes van a la escuela para recibir su formación académica, acuden a escuela de talleres y habilidades con base en sus potencialidades, reciben su formación religiosa, y participan de charlas al interior del Hogar con base en la temática de crecimiento personal, y o bien, según necesidades que se van presentando en el proceso.

03.

—Amor que libera

En esta etapa se acentúa la formación para la vida. Se incluye el proceso de la autonomía y de la vida independiente. 

Según la persona, se orienta al joven a tomar la iniciativa de su vida, a dónde quiere dirigirse, cómo quiere lograrlo, cuáles son sus objetivos. Empieza a tener experiencias en el ámbito de la responsabilidad compartida y los primeros rudimentos en el ámbito laboral, fomentándole la conciencia del ahorro como un ejercicio del buen manejo de los recursos.

04.

— Amor que acompaña

En esta última etapa, se sigue a los jóvenes que egresan de la Casa, procurando en la medida de lo posible, acrecentar el vínculo de pertenencia.

Se trata de acompañar a los exresidentes de Hogares. Aquí los jóvenes viven ya de modo autónomo, rentando un espacio (casa) o viviendo en una familia. La mayoría de jóvenes son ya mayores de edad (de 21/22 años), por lo que el acompañamiento consiste en estar al pendiente de su proceso, interesarse por su situaciones concretas, invitarlos a participar a los eventos significativos de las casas, con la finalidad de que la identidad lograda se acreciente con el tiempo, al modo en como una familia amplia sus lazos familiares ahora en los hijos de sus hijos.