La enorme labor de los colaboradores y voluntarios

Existe otro tipo de apoyos y participación de agentes en el proceso de formación en la obra de Hogares Calasanz: el de los colaboradores y voluntarios.

       En el caso de los colaboradores, me refiero a aquellas familias (principalmente) o jóvenes que mantienen un compromiso con la obra de años, y cuya función específica es ayudar en cuestiones concretas, tales como, la donación de alimentos o apoyos en el área educativa, dando su tiempo en las cenas en las que participan, o bien sus donativos económicos y materiales, para que la obra trabaje y se sostenga. Son personas comprometidas a tal grado que tenemos familias de 12 años o más comprometidos con los niños y los jóvenes, pero que por motivos de trabajo o decisión familiar, sólo han querido participar desde su modo muy particular. Es importante anotar que a nuestra obra le hace tanto bien contar con estas personas, ya que se constituyen en un referente formativo importantísimo a la hora de hablar de temas como el de la familia, el trabajo, la casa, los proyectos personales, la relación padres e hijos, etcétera. Los colaboradores en un Hogar conforman otra pieza fundamental, sin ellos los Hogares no serían lo que hoy son, no tendrían el rostro que tienen. Aquí quiero citar las mañanas, tardes o noches hermosas en las cuales hemos tenido conversaciones tan ilustrativas con nuestros colaboradores, ya que aquellos que no hemos constituido una familia propia (en el caso de los religiosos y de algunos tíos y tías), podemos entender el vacío que cargan nuestros niños y jóvenes al no tener una familia propia. Nuestros colaboradores nos sitúan, centran y corrigen fraternalmente en nuestras apreciaciones. Muchos de ellos, incluso, se comprometen con uno de nuestros niños y jóvenes a modo de padrinazgos, acompañándolos en todos los momentos significativos de la vida de uno de ellos, tales como la recepción de sacramentos iniciales o recepción de documentos de grados académicos.

        En el caso de los voluntarios, laicos en su mayoría jóvenes, su servicio es hermoso cuando es cualificado, es decir, cuando a nuestros Hogares llegan jóvenes comprometidos que quieren dar un servicio por un corto tiempo. Generalmente éste se establece con objetivos bien determinados y no sólo tienen que ver con actividades orientadas a los niños y jóvenes, sino con las reparaciones del inmueble o la respuesta a necesidades concretas de las Casas, las cuales se presentan con suficiente antelación. Su participación es importantísima ya que abre expectativas a nuestros jóvenes, al mismo tiempo que Hogares se constituye en un espacio de concientización, pues no sólo dan, sino reciben información de los niños, de los tíos y tías, de los religiosos escolapios, de los colaboradores. Al final de su visita y trabajo, ellos están obligados a entregar una evaluación de lo que observan en Hogares, misma que nos sirve para retroalimentarnos en nuestro ejercicio. Hogares recibe cada verano a jóvenes de distintas nacionalidades. En México D.F. trabajamos con jóvenes de España.

Fuente: Reyes Muñoz Tónix. Hogares Calasanz. Los niños y jóvenes en situación de calle y su formación.

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