La parroquia en la tradición escolapia

Desde sus orígenes, la misión de los escolapios se centró principalmente en la escuela. Ya otros religiosos se encargaban del cuidado pastoral de los adultos en las parroquias. No obstante, Calasanz siempre quiso que cada nueva fundación tuviera una iglesia abierta al culto para que los alumnos participaran en la Oración Continua, y para atender a las familias de los niños. Incluso fundó en San Pantaleo, en 1640, la Cofradía de Santa Ana, para señoras, que nada tenía que ver con el ministerio escolar.

Pocos años después de la muerte del fundador, los escolapios aceptaron algunas parroquias en Europa Central (Szepes, 1674 y Brezno, 1675). En el siglo XVIII la Orden ya regentaba unas 25 parroquias, sin contar los múltiples servicios de tipo misionero que prestaban en otras. El mismo San Pompilio trabajó durante dos años (1760-1761) en la parroquia de Lugo, confiada a los escolapios.

Sin discutir que el carisma escolapio es la educación integral de niños y jóvenes, principalmente pobres, no se puede olvidar la larga tradición escolapia en la atención a parroquias y templos con culto público donde los escolapios han ejercido con eficacia su labor apostólica.

En la actualidad, los escolapios atienden más de 130 parroquias (algunas muy pequeñas, pero otras muy grandes) y alrededor de 175 templos con culto público. Es una realidad pastoral donde las Escuelas Pías tienen la oportunidad de ejercer el ministerio escolapio de educar integralmente en piedad y letras y construir comunidad cristiana escolapia. Es también una plataforma de misión muy adecuada “en naciones y regiones donde no podamos desarrollar de otro modo nuestro apostolado infantil y juvenil” (R 142).


La legislación interna de las Escuelas Pías permite la asunción de nuevas parroquias siempre y cuando haya un compromiso para que tengan un “sello calasancio” (R 143); es decir, que haya una “especial atención con espíritu calasancio a la educación de la juventud” (C 100).


El estilo calasancio de la parroquia implica, entre otras cosas, la creación de centros infantiles y juveniles, la organización cuidadosa de la catequesis de niños, jóvenes y adultos, preferentemente pobres. (R 143)

Fuente: https://www.parroquiasescolapias.org/wp-content/uploads/2019/10/DOSSIER-PARROQUIAS.pdf

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