Nuestra Señora de las Escuelas Pías

Calasanz puso las Escuelas Pías bajo la protección de la Madre de Dios y desde entonces, los escolapios hemos transmitido la devoción a la Virgen María a través de la corona de las doce estrellas, el rosario, la celebración de festividades marianas. Pero sobre todo, María es para nosotros, el mejor modelo que tenemos para seguir a Jesús.

Historia

La imagen de la Virgen María pertenece a la advocación de Nuestra Señora de Frascati. La misma fue entregada por San José de Calasanz a esta población en el año 1617. Frascati fue la primera fundación de las Escuelas Pías fuera de Roma, realizada por el mismo Calasanz acompañado de los Padres Gaspar Dragonetti, Glicerio Landriani y otros tres compañeros.

Esta imagen, realizada en cobre, la había recibido el santo de manos de la familia Bovarelli. Ésta, permanecía en un oratorio privado, la cual se reunía diariamente a rezar el rosario a sus pies. La devoción se fue expandiendo lentamente a extraños, atraídos por las gracias y favores que la Bendita Madre otorgaba a sus devotos. Ante un robo y posterior devolución de la imagen, el Sr. Bovarelli decide obsequiar la imagen a José de Calasanz, para que sea expuesta a la veneración pública en una iglesia. Es así como Calasanz decide llevar la imagen a Frascati, constituyéndola protectora de las Escuelas Pías y de esa población. Es la misma imagen que posteriormente será invocada como Reina de las Escuelas Pías. La población de Frascati recuerda la protección milagrosa de la Virgen María en los violentos terremotos que acechaban la región. No parece, sin embargo, debidamente probado el milagro que se atribuye a Calasanz de resucitar a un niño, ahogado por su madre mientras dormía, con solo rezar una Salve con los niños ante la Madre de las Escuelas Pías. No obstante no ser un hecho científicamente cierto, este milagro y su existencia nos hablan de tres firmes convicciones teológicas de la primera comunidad escolapia:

  • La protección maternal de la Virgen,
  • El poder de la oración en los niños,
  • La intercesión del Santo Fundador.

Oración

«A tu amparo y protección, Madre de Dios acudimos, no desoigas nuestros ruegos y de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita, defiende siempre a tus hijos. Amén.»

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